¿Qué es necesario para el éxito de un tratamiento macrobiótico?

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Si tienes problemas de salud y quieres recuperarla con la ayuda de un tratamiento específico de macrobiótica debes considerar, antes de comenzar, algunas cosas.

Lo primero es buscar la ayuda adecuada. Ponte en manos de un consultor bien cualificado, con experiencia y que sea una persona honesta en cuanto a sus propios límites a la hora de ayudarte. La mayoría de las personas que recurren a esta opción tienen problemas de salud graves, y en algún modo han sido “abandonados” por la medicina tradicional, que no les ofrece una solución definitiva para sus casos. Es importante que la persona te de confianza y motivación para el camino que quieres comenzar. Queremos recalcar que un tratamiento con macrobiótica trabaja sólo y exclusivamente con la comida. Alimentos naturales: cereales integrales, verduras, frutas, legumbres, algas, proteínas vegetales y un poco de producto animal, así como preparaciones naturales y tradicionales. No se apoya en suplementos, ni vitaminas sintéticas, ni preparaciones de laboratorio, sólo utiliza la comida natural y aplica el conocimiento energético de la misma para conseguir los resultados deseados. Esta sabiduría tiene su base en la medicina tradicional china, y ha sido empleada por miles de años en Oriente.

Has de saber que estos tratamientos van enfocados a producir una mejoría global del cuerpo, no están enfocados a la desaparición rápida de los síntomas, y por eso tenemos que tener paciencia pues a veces los resultados tardan un tiempo en hacerse visibles.
En general los tratamientos con macrobiótica tienen 3 etapas:

1. Primera etapa curativa: en esta etapa la alimentación de la persona se enfoca a la limpieza profunda del cuerpo. Es necesario eliminar las toxinas del cuerpo, acumuladas principalmente en las grasas y que dificultan que se produzcan cambios de base, en la raíz del problema. Esta es la etapa más difícil para la persona pues la dieta es más restringida, más simple. Además requiere de un tiempo de adaptación a los nuevos hábitos alimenticios.

2. Segunda etapa de transición: En este punto la persona ya ha empezado a sentir una mejoría grande y la dieta se hace más amplia, más abierta.

3. Tercera etapa de mantenimiento: Cuando llegamos aquí la persona se siente recuperada, y puede seguir las recomendaciones de la abierta y deliciosa macrobiótica estándar. Es importante comer de manera saludable para no volver a caer en la enfermedad.

 

Para conseguir el éxito de un tratamiento macrobiótico son necesarias algunos requisitos:

  • El compromiso de la persona con su recuperación: estamos acostumbrados a que la responsabilidad sobre nuestra curación sea de otra persona, el médico. Es importantísimo que la persona se haga consciente de que gran parte de su salud y de su mejoría está en sus manos. Cuando una persona decide mejorar y se hace responsable encuentra con mayor facilidad la fuerza de voluntad para cambiar los hábitos alimenticios y seguir el tratamiento de manera rigurosa. En la medida en que sigamos bien el tratamiento vamos a ver antes los resultados y esto nos va a dar fuerza e ilusión para continuar y llegar hasta el final: ¡una salud recuperada, fuerte y vibrante!
  • El apoyo de la familia: es fundamental el apoyo de las personas que nos rodean. Cambiar hábitos, aprender a valorar los nuevos ingredientes, a degustar los nuevos platos es mucho más fácil si otros nos acompañan. Hasta que la persona aprende las nuevas bases de su alimentación y su gusto cambia es muy importante evitar las situaciones en que pueden aparecer apetencias por aquellos alimentos que estén fuera del tratamiento. Las tentaciones pueden ser grandes pero tenemos opciones para limitarlas: evitar los restaurantes y los lugares en los que tengas que mirar cómo otros comen si crees que te dará mucha envidia, no tener en la despensa aquellas comidas que en un momento dado puedan hacerte caer e intenta realizar todos los días actividades que te gusten, que te hagan feliz. Puedes tomar esta etapa de tu vida como una aventura para aprender cosas nuevas, y aunque nunca debes olvidar que el tratamiento es para la persona con problemas de salud (no podemos obligar a los otros a seguirlo como si ellos estuvieran enfermos), has de saber que la comida macrobiótica es rica para toda la familia.
  • Aprender cocina macrobiótica: es una necesidad de todos disfrutar con la comida. Necesitamos comidas que nos den placer, que nos gusten y que nos dejen satisfechos. Los tratamientos con macrobiótica se basan en comidas equilibradas, que nos proveen de todos los nutrientes, de todos los sabores y de todas las texturas. Los platos son coloristas y se comen con los ojos y es una comida exquisita para todos cuando se sabe preparar. Por eso es fundamental que la persona que hace un tratamiento se implique en este aprendizaje. Hay muchos libros que pueden ayudar, pero sin duda alguna lo que más ayuda es asistir a clases de cocina con cocineros cualificados. Además de una amplia variedad de recetas es importante aprender los fundamentos de la cocina energética para poder aplicarlos en la elaboración de nuestros menús. Y las clases facilitarán además el contacto con otras personas que están viviendo procesos similares, y que van a proveer de mucha fuerza y motivación.
  • La motivación: ¿Cuáles son nuestros motivos para querer recuperar la salud? ¿cómo será nuestra vida cuando de nuevo disfrutemos de una salud poderosa? ¿qué momentos están por disfrutar, por llegar? ¿qué proyectos tenemos aún que realizar? ¿cuáles son nuestros sueños de futuro? Pensar en nuestras motivaciones para vivir con plenitud, aquellas que nos dan voluntad para hacer esfuerzos y afrontar los retos que nos trae la vida es fundamental en nuestro camino de sanación. Si somos positivos, si nos ilusionamos incluso en los momentos difíciles, si nos enfocamos en lo bueno que tenemos es más fácil encontrar la fuerza que nos mantenga en el camino adecuado, aunque este tenga dificultades y sea largo. Es importante pensar en lo que sumamos cada día en vez de lo que restamos (sumamos en conocimiento, sumamos en mejoría, sumamos en situaciones que antes no podíamos afrontar y ahora podemos, sumamos en alimentos nuevos que incorporamos…). Si nos enfocamos en restar es posible que la enfermedad nos vaya restando cada vez más posibilidades de disfrutar y lo que ahora podemos hacer en un tiempo ella se encargue de restarlo. Si nos enfocamos en sumar, cada vez vamos sumando más y cuando pasa un tiempo hemos sumado tanto que nuestra vida no sólo vuelve a ser la que era sino aún más rica. Así que partimos de unos alimentos que no vamos a comer por un tiempo (porque están fuera del tratamiento) y vamos sumando más y más en nuestra vida…
  • Establecer prioridades: Un tratamiento de macrobiótica exige que nos planteemos cuáles son las prioridades de nuestro día. Es fundamental el tiempo que hay que dedicar a elaborar las comidas (que cuando se está aprendiendo es mayor), y también es importante que seamos disciplinados en nuestros horarios de comida, descanso y ocio. Cuando el cuerpo encuentra orden le resulta más fácil empezar a ordenar las cosas desde dentro. Respetar las horas de sueño facilita los procesos de regeneración y el descanso del aparato digestivo predispone al cuerpo a tener un sueño reparador. El contacto con la naturaleza nos conecta con nuestra esencia y nos da energía y optimismo. Da prioridad en tu vida a las cosas que te ayudan, pues ahora lo más importante eres tu y la recuperación de tu salud. Piensa que tu bien no es sólo tuyo, es el bien de todos los que te quieren y te rodean, y cuando tengas de nuevo salud todos los esfuerzos que hayas hecho habrán valido la pena, por ti y por muchas personas.

Queremos recordar aquí que los tratamientos con macrobiótica son compatibles con tratamientos de medicina alopática. Si tienes un problema de salud es importante que te supervise tu médico especialista. La macrobiótica refuerza la capacidad natural de nuestro cuerpo de salir adelante, potenciando sus propios recursos de recuperación.

 

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