Author Archives: Raquel Pozo

Testimonio 1

Hola mi nombre es Raquel y ahora tengo 42 años. Hace 10 años que empezó mi camino junto a una miastenia gravis que marcó mi vida en un antes y un después y junto con la que he aprendido grandes lecciones de vida. Si echo la vista atrás me doy cuenta del camino tan difícil que he recorrido, tan duro para mí y para mis seres queridos, y a la vez todo lo maravilloso que en ese camino he descubierto, cómo ha traido de la mano los mayores regalos de vida que ni siquiera yo hubiera podido imaginar.

Antes de llegar mi miastenia yo era una joven vital y soñadora, con un ansiado puesto de profesora de secundaria recién estrenado, enamorada de mi profesión y con un montón de ilusiones por delante. Pero la vida es como es y nos sorprende con retos insospechados y ese primer año de profesora acabé mi curso escolar a duras penas, sin poder casi hablar, con un párpado que se caía, y un cansancio cada vez más acusado. Ya nunca más me incorporé a mi instituto. Pasé casi un año de médicos en médicos con una sintomatología cada vez más diversa como dificultad para masticar y tragar, visión doble… probé muchos tratamientos distintos, fue un año muy angustioso hasta que por fin dimos con un diagnóstico acertado. No os podéis imaginar que casi me desmayo cuando lo supe, una enfermedad rara, autoinmune, crónica, que se caracteriza por debilidad muscular en los músculos voluntarios y cansancio extremo, y cuyo tratamiento con la medicina alopática es puramente sintomático.

Poco a poco fuimos conociéndonos mi miastenia y yo. Por ejemplo supe con el tiempo que las medicinas no me libraban de los síntomas, sólo los suavizaban un poco. Supe que el futuro de las personas con miastenia gravis es incierto, en la medida en que para cada persona la enfermedad puede desarrollarse con sintomatología muy diversa, y para algunas la enfermedad puede llegar a ser muy limitante necesitando incluso ayuda para respirar. Comprendí que la enfermedad no es sólo del enfermo, sino que salpica de sufrimiento y preocupación a toda la familia y seres queridos.

En el plazo de un año mi miastenia se generalizó, la debilidad muscular se extendió a mis extremidades y tareas tan sencillas para cualquiera como peinarse, comer o subir escaleras llegaron a ser un reto diario para mí. Estuve varios meses casi sin poder hablar, apenas podía comer purés, mi cara estaba casi sin expreción, no podía sonreír, mi cansancio era tan extremo que si paseaba durante 10 minutos tenía que echar una siesta para reponerme, no tenía fuerza en las manos para abrir con llave la puerta de mi casa y en una ocasión me atraganté y no podía toser para escupir el bocado, realmente casi me ahogo por este accidente… decidí que ya no podía vivir sóla, y me mudé de nuevo a casa de mi madre.

Mi actitud en esta etapa siempre fue positiva, siempre creí con firmeza y determinación que la sanación era posible, que podría encontrar el camino y conseguirlo. Estas ideas me daban mucha fuerza y confianza. Comenzamos una búsqueda por las terapias alternativas con la esperanza de encontrar algo que me ayudase a salir de este estado, y así fue como apareció la macrobiótica. Comencé a practicar una dieta curativa que acelerase mi mejoría cuanto antes. Era una dieta de alimentos naturales y muy sencilla. Me costó acostumbrarme a los nuevos sabores más simples y mi madre y yo pasábamos los días leyendo, estudiando recetas y practicando en la cocina casi todo el tiempo. En el plazo de 1-2 meses empecé a notar cambios, tenía más energía, mis sentidos se afinaron, mis digestiones mejoraron y mi extreñimiento desapareció. Y aquí empezó un camino de mejoría con altos y bajos en el que todavía continúo.

Me planifiqué una vida enfocada para recuperar mi salud, cada día hacía un paseo suave, practicaba meditación y visualización positiva, recibía un tratamiento de acupuntura con 3 sesiones semanales, practicaba mi tratamiento con macrobiótica, y leía y estudiaba todo lo que podía sobre el cuerpo, la medicina oriental y la macrobiótica. Realmente tenía fe  en que mi cuerpo iría encontrando la manera de recuperarse. Mi motivación más grande era volver a tener el cuerpo de una mujer joven, en vez de el de una anciana de 90 años que era así como me sentía, poder llevar de nuevo la alegría a mis padres y hermanos, y poder tener un hijo con mi marido y así poder ofrecerle una vida juntos mejor.

Al cabo de un año de práctica la enfermedad se frenó, no aparecieron nuevos síntomas y yo sentía leves mejorías en mi estado general. Al cabo de tres años de práctica realmente fue cuando noté un cambio espectacular. Desapareció totalmente la debilidad muscular en brazos, manos y piernas, ya podía comer y tragar todo el tiempo con casi absoluta normalidad, apenas tenía dificultad para hablar y mi vitalidad era estupenda. A veces sentía algunos síntomas cuando estaba muy cansada o estresada pero si de nuevo descansaba me recuperaba.

Además de la macrobiótica y la acupuntura en este punto comprendí que tendía que ahondar en los aspectos emocionales de mi enfermedad y comencé una formación en Constelaciones Familiares  que duró tres años. Un periodo de análisis y crecimiento personal en el que fui acompañada por el mejor de los equipos terapéuticos en Sevilla. Junto a ellos pude también desatascar los enredos emocionales en los que estaba inmersa y también mi enfermedad mejoró enormemente. Recibí regalos de vida en esta formación que no puedo describir con palabras.

A los seis años ya había recuperado casi todo el peso que perdí, me encontraba con mucha fuerza y me sentía muy saludable, prácticamente curada. Me quedé embarazada y mi marido y yo comenzamos una etapa nueva con la llegada de nuestro pequeño hijo al que di a luz en un parto natural y amamanté durante un año. Durante la última etapa del embarazo y el primer año de vida de nuestro hijo estuve totalmente asintomática y no tuve necesidad de medicarme ni de acudir a la acupuntura para mantener mi estado. Tan sólo seguía practicando mi dieta macrobiótica que a estas alturas ya era muy abierta y deliciosa. Fue una etapa maravillosa, y realmente pude comprobar todo lo que mi cuerpo era capaz de soportar sin caer en la enfermedad, ya sabéis a lo que me refiero las que sois mamás, un año entero sin dormir lo suficiente, sin comer lo suficiente, con estrés, con desorden, con el biorritmo del bebé que es tan agotador para nosotras… y lo pude hacer igual que cualquier otra madre. Esto fue un regalo increíble para mi.

Después de 8 años de práctica macrobiótica me siento con salud. La salud necesaria para vivir con una buena calidad de vida, que es lo que cuenta. Es verdad que mi miastenia sigue apareciendo en los controles médicos pero yo apenas pienso en ella durante mi día a día, apenas tengo que apoyarme en la medicación y por largos periodos puedo pasar sin el apoyo de la acupuntura. Bueno, también es verdad que a veces me recuerda que sigue viviendo conmigo y entonces retomo con más esmero mi cuidado. Yo me siento una persona sana.

Mi agradecimiento a la macrobiótica es tan enorme, tan inmenso y mi compromiso es tan grande que junto con mi madre decidimos crear el espacio “La Crisálida, Instituto Macrobiótico de Andalucía” y el blog “Aprendiendo Macrobiótica” para dedicarnos a promover el estilo de vida macrobiótico y devolver a la vida un poco del bien que nosotros hemos recibido acompañando a otras personas en este camino.

Aprovecho estas líneas para agradecer enormemente a todas las personas que me acompañaron y me ayudaron en esta etapa, en especial a mi madre y a mi marido.

En nuestro blog “Aprendiendo Macrobiótica” está publicada una versión de este testimonio más detallada. Para todas aquellas personas que quieran preguntarme alguna cosa o contactar conmigo pueden hacerlo a través de nuestro correo info.lacrisalida@gmail.com.

Un saludo y gracias por estar ahí.

/Raquel.

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Testimonio 12

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Victor Manuel Gavinet.

(Caso de taquicardia supraventricular – septiembre 2014).

En enero de 2013, mi hija mayor Gema con 7 años de edad y sin previo aviso tuvo una taquicardia, su corazoncito se puso a 200 ppm por un breve periodo de tiempo, tal como vino, se fue y no le dimos mayor importancia. Al mes tuvo otra, luego a los 15 días, cada semana, cada dos días… en septiembre se había convertido en un problema serio que afectaba a su vida diaria.

Un día de este septiembre la taquicardia no se le quitaba y tuvimos que acudir al hospital, a los 33 minutos se la cortaron y nos informaron, se trata de una taquicardia supraventricular, además le prescribieron medicación con betabloqueantes.

Con la medicación, las taquicardias cedieron, aunque vimos los efectos secundarios de la medicación en nuestra hija, perdió vitalidad y empuje, incluso sus profesores del cole lo notaron.

El paso siguiente según su cardióloga era la operación, anestesia total, 4 horas y básicamente, quemarle un trocito de corazón allí donde se supone que aparece el impulso eléctrico que provoca la taquicardia y con unas garantías de éxito relativas. Fecha prevista de la operación, 14 de enero de 2014.

Yo había comenzado en septiembre el curso estacional de macrobiótica que organiza “La Crisálida” en Sevilla y cuando en diciembre le conté a Mati, el caso de mi hija, me propuso posponer la operación y tratar a Gema con macrobiótica durante unos meses y ver qué pasaba.

En la consulta de Mati estuvimos el 14 de enero y comenzamos con la nueva alimentación el 1 de Febrero. La siguiente estadística refleja el número de taquicardias en cada mes desde enero de 2014, el corazón rojo indica que esa taquicardia fue especialmente larga en su duración y los rectángulos negros indican que hubo varias en un mismo día.

testimonio victor diagrama.JPG

La relación entre las taquicardias y la alimentación parece evidente, tras un año (2013) en el que el número de eventos está en permanente ascenso, de forma brusca y coincidiendo con el cambio de alimentación, empieza a descender hasta mayo, mes en el que no tuvo taquicardias y vemos que en enero tuvo 16, dos de larga duración, hubo 4 días con dos y un día con tres taquicardias. Además en enero estaba medicada, la medicación se la quitamos a mediados de febrero.

A partir del cuarto mes de dieta, Gema empezó a revelarse y con la llegada de las vacaciones de verano, decidimos aflojar y darle algunos caprichos, vemos como a partir de junio comienza a tener alguna taquicardia más.
A la vuelta de las vacaciones, volvemos a llevar mejor el menú macrobiótico y en septiembre tan sólo ha tenido una. Por nuestra experiencia, tenemos muy clara la relación entre alimentación y enfermedad.

Estamos tremendamente agradecidos a Mati y su hija por el maravilloso curso que han montado en Sevilla, además es único en el sur de España, ahora vivimos el problema de Gema con absoluta normalidad, pero no solo ella ha mejorado, todos en casa hemos notado mejoras, por ejemplo mi otra hija curó su piel atópica y la bronquitis de cada invierno no apareció este año, la macrobiótica forma ya parte de nuestro estilo de vida y estamos encantados.

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Tesminonio 11

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Stefanie Hinselmann.

(Agradecimiento – Septiembre 2013)

Soy Stefanie Hinselmann, nacida en Málaga de padre alemán y madre holandesa. Tengo 39 años y un niño de casi 3 años.
Gracias a mi  padre sé desde siempre que existen los herbolarios. Mi padre siempre ha sido un cliente asiduo de los herbolarios. Fue él quien en un momento dado me recomendó el aceite de onagra para regular la menstruación, o la levadura de cerveza para mejorar mi piel; también me llevaba a médicos más alternativos y por eso sé desde pequeña que tengo intolerancia a la lactosa, por ejemplo.
El caso es que muchas veces en los herbolarios me llevaba cereales integrales a casa y cuando seguía las instrucciones del paquete no me salían demasiado bien.
Un día la chica de la herboristería me dió un librito con muchas recetas, y así es como empecé a practicar la Macrobiótica, pero muy poco a poco, también quizás por falta de tiempo.

Hace 1 ½ año me despidieron del trabajo, y lo primero que pensé fue hacer algo que me gustara de verdad.
Y como siempre me había interesado la Salud y la cocina Sana, pensé en la Macrobiótica.

Así que miré en Internet y encontré “La Crisálida” en Sevilla.
Después de 1 año aprendiendo Macrobiótica con Mati y Raquel, todo es positivo;

Todo lo aprendido ha superado totalmente mis expectativas.
-He aprendido a llevar una dieta equilibrada, siendo consciente de que no es lo mismo alimentarse que nutrirse.
-He aprendido que podemos y debemos comer de todo pero dándole preferencia a los cereales integrales que son los que nos van a dar Vitalidad y Energía
-He aprendido a combinar los alimentos para poder sacar el máximo beneficio de ellos. ( Cómo combinar cereales con legumbres, por ejemplo )
-He aprendido que para una buena Asimilación de los alimentos tenemos que tener una buena flora intestinal
-He aprendido lo importante que son los productos fermentados  para poder tener una buena flora intestinal.
-He aprendido lo importante que es para nuestra Salud  tener un Ph en la sangre ligeramante alcalino, y que esto lo conseguimos comiendo alimentos moderados, que son:
Cereales integrales, proteínas vegetales, verduras, semillas, frutos secos, algas y condimentos como el miso, soja, umeboshi… o el té kukicha; y por supuesto evitando todo aquello que lo acidifica como son: los productos refinados, carne, productos lácteos  y azúcar.
-He aprendido lo bien que sienta por las mañanas una buena crema de arroz, avena, cebada…
-He aprendido que comer en Armonía con la Naturaleza significa entender las 5 Transformaciones;
saber cuáles  son los alimentos  que debemos elegir y cómo cocinarlos,
y saber cuándo usarlos  para poder así, según la estación en la que nos encontramos, reforzar, remineralizar, calentar, depurar, o enfriar y relajar el organismo.

Como nunca he comido demasiado carne, siempre he tenido muy bajo el hierro, y desde que incluyo las algas  en mi dieta no tengo ese problema!

Y ahora entiendo lo mal que me alimentaba antes,  pensando que era una chica sana…
Comía, o mejor dicho, me alimentaba prácticamente de todos los alimentos  del extremo “Yin”, empezando por la fruta de todo tipo y a cualquier hora, abusando en muchas ocasiones de las frutas tropicales;
ensaladas crudas durante todo el año;
leche no tomaba mucho por mi intolerancia, pero yogurt casi todas las noches, me encantaba los dulces, sobre todo a las 17,00 de la tarde;
y Mieeeeeeeeel, muchííííísima miel, con todo( con yogurt, pan y encima un montón de infusiones de manzanilla, también muy yin ).
Y claro, me extrañaba de hinchazones de barriga, cansancio, en otoño siempre con algún resfriado …
y lo que siempre me decían:
“Steffi tienes muchos pajaritos”, es decir siempre en las nubes…Normal!

En fin, Macrobiótica: Vida Plena, una forma de vida y de alimentarse con Sentido Común y mucha Lógica.

Gracias Mati y Raquel por todo lo aprendido

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Testimonio 10

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Josefina.

(Fibromialgia y fatiga crónica – Abril 2015)

Quisiera transmitiros mi más sincero agradecimiento por haberme tropezado con esta forma nueva de entender la alimentación y en definitiva la vida, ya que a través de las charlas que impartes llegó a mi conocimiento aquello de ¿Qué es la Macrobiótica?. Y así empezó mi andadura ya va a hacer dos años.

Estaba buscando soluciones a mis grandes problemas físicos y de salud. Diagnosticada de fibromialgia, colon irritable y fatiga crónica desde el año 2005 y sintiéndome cada vez más enferma aquello era una espiral que muy lejos de mejorar empeoraba cada vez más.

Posteriormente empezaron los diagnósticos de intolerancias alimentarias en 2008 y la sucesión de alimentos que me aparecían intolerantes cada vez era más grande , hasta llegar a tener un número de once alimentos intolerantes a la vez diagnosticados por controles analíticos. Para mi era algo absurdo pensar que un alimento tan básico y curativo como es el arroz a mi me produjera una agresión. ¡No lo entendía! No sabía que me estaba pasando, sólo sabía que cuando comía algunos de estos alimentos intolerantes (lácteos, trigo, maíz, arroz, ternera, pollo, pescado azul, patata, naranja, colorante amarillo naranja, centeno) me ponía como un globo, aumentaba mi abdomen , me sentía más cansada y pensaba que era de la fibromialgia porque también me daba un brote de dolor generalizado pero sobre todo unas jaquecas que eran tan frecuentes y me duraban tres días así que me acostumbré a vivir con ellas y a atiborrarme de paracetamol, ibuprofeno y Valium.

Lo peor quedó por llegar y fue en 2013 que tuve cáncer, me operaron y me pusieron tratamiento de radioterapia.  Esto fue lo que hizo ponerme a buscar y buscar todo aquello que pudiera ayudarme a salir de ese pozo. Así llegué a Biotienda una tarde, escuché una de las charlas que imparte Mati y me encontré con este gran regalo que me ofreciste, la Macrobiótica. Desde que la practico a pasitos cortos y reposados voy viendo como mi organismo poco a poco se va recuperando.

Ya cada vez tengo menos crisis de jaquecas, he recobrado la vitalidad, me siento menos cansada, mi barriga va disminuyendo, ya no tengo esas crisis de diarreas o de estreñimiento. Me siento con ganas de vivir pues ya he dejado de sentirme una enferma que cada vez se sentía más enferma.

Mi agradecimiento eterno y mis mejores deseos para el futuro.
Un cordial y afectuoso beso para Nati y Raquel.

Josefina

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Testimonio 9

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José Pablo Sánchez.

(Agradecimiento – noviembre 2014)

Hace un poco más de un año un buen amigo, dueño de herbolario y punto de re-encuentro, me comentó que se iba a hacer un taller gratuito de cocina macrobiótica en su herbolario, de macro… ¿qué?, pregunte yo. El sabe que me gusta la cocina y la decoración de platos, pues la comida entra por ojo y si es buena y sana como descubrí después mejor.Me picó la curiosidad y decidí acudir al taller de cocina energética y macrobiótica. Al poco de empezar la charla me pregunte ¿dónde me he metido?, cuando se empezó a hablar que el azúcar era malo y adictivo (los dulces con lo buenos que están), los harinas refinadas, etc…, y a nombrar los cereales integrales como la avena, el centeno, el trigo sarraceno, etc., los fermentos, las algas, y pretende que nos comamos esto. Me entere a medias que era la macrobiótica, a muy grandes rasgos, aun me picó más la curiosidad y me apunté al curso de introducción a la macrobiótica. Buscaba ampliar un poco más mis conocimientos y mi entusiasmo por la cocina, tanto fue así que no dude en apuntarme al curso completo. Acerté de lleno, conforme ha ido transcurriendo el curso me ha ido enamorando éste estilo de vida sana, esta filosofía de vida.¿Quién me iba a decir a mí que los alimentos poseen energía?, ¿los tipos de cocción influyen en el estado de las personas?, ¿con los cortes podemos hacer más yin o más yang un alimento? y un largo más de etcéteras. Todo esto me ha llevado a ir evolucionando en mi forma de cocinar y no a involucionar. Ahora no puedo cocinar sin aceites de primera presión en frio, sin el vinagre de umeboshi, sin el kombu, sin el kuzu, sin el agar-agar, etc… ¿cómo me iba a imaginar esto?.

Los efectos de la macrobiótica sobre mi persona han sido bastante notables, he perdido unos 12 kilos que faltan me hacían después de dos operación de menisco para quitarle peso a las rodillas, mis alergias han mejorado casi al 90 % (junto con la ayuda de la acupuntura), me siento bastante mejor y he cambiado la forma de ver las cosas, espero seguir cambiando gracias a la macrobiótica. En mi familia también han notado los cambios en ellos mismos y se han acostumbrado muy bien a este estilo de vida saludable.

Mi sorpresa a lo largo de esta etapa de mi vida es como ha interactuado el universo y a que niveles para llegar a conocer la macrobiótica, por medio de tres personas: Juan Carlos, Mati y Raquel, gracias a todos ellos y un fuerte abrazo.

José Pablo Sánchez Luque

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Testimonio 8

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Isabel Gómez.

(Colon irritable – agosto 2012)

Mi experiencia con la macrobiótica:
Conocí la macrobiótica buscando una solución a un problema de salud después de haberlo intentado con la medicina tradicional y con otras medicinas alternativas, sin obtener resultados satisfactorios. Tengo color irritable desde hace 30 años y los síntomas se han ido agravando en los últimos años. Con la macrobiótica he conseguido una gran mejoría, recayendo sólo cuando dejo de practicarla. El cambio no me resultó sencillo, hay que utilizar alimentos nuevos que no solemos usar en la cocina moderna, como algas, semillas, salsa de soja, tempe, miso, etc. y dejar de usar a menudo alimentos que antes eran de uso diario como patatas, pan, azúcar, etc. y utilizar cereales integrales…Pero hoy puedo decir que prefiero los nuevos sabores que me proporciona esta comida y aunque todavía estoy aprendiendo hay cambios que se que no tendrán marcha atrás.
Con los niños los cambios aún me parecían más difíciles, por ejemplo mi hija de 8 años me preguntaba siempre si el arroz era del bueno (refiriéndose al arroz blanco) o del malo (el arroz integral), pero un día hicimos el arroz en forma de tortitas y pasándolo por la sartén y ella sola respondió a su pregunta con la frase “¡ah! es del bueno.” Igual de sorprendente me resultó ver que el pequeño, de 5 años, se entusiasmaba haciendo bolitas de arroz integral y envolviéndolas en alganori, para luego comerse todas las que él hacía como si fuera una chuche.Esta comida aporta salud y bienestar, pero al contrario de lo que la gente suele pensar es una comida muy rica que proporciona nuevos sabores, por todo ello merece la pena el esfuerzo que supone el cambio.Saludos.
/Isabel Gómez.
(isabel.melgareja@gmail.com)
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Testimonio 7

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P.M. Mejora de la vitalidad y el estado físico.

Hola a todos, soy PM, hombre, 31 años de edad, profesor universitario y no tenía experiencia previa en la cocina. Este es el testimonio demi paso por La Crisálida, y doy permiso a Mati y Raquel para proporcionar mi dirección de correo electrónico a todo aquel que quiera hacerme cualquier tipo de consulta sobre mi caso y pueda ayudarle.Empecé el curso de cocina macrobiótica estacional en septiembre de 2012, como respuesta a una preocupación que desde hacía años me afectaba negativamente en todos los aspectos de mi vida: me encontraba con mucho sueño durante el día, con sensación de fatiga y pesadez mental.Me sentía bastante frustrado cuando después de una noche durmiendo y un desayuno normal (café y tostadas, o tazón de cereales) me pasaba toda la mañana sin energía y sin vitalidad. Después del almuerzo, necesitaba irremediablemente una siesta puesto que la digestión me resultaba soporífera. Recuerdo dolores de cabeza, de espalda, apatía y momentos de estar tirado en el sofá como un zombie sin tener ganas de ninguna actividad.Después del verano, me propuse hacer frente a esta preocupación y decidí firmemente buscar soluciones. Investigando por Internet, llegué a la conclusión de que un cambio en mi alimentación sería bastante lógico para mi problema y así tropecé con el blog de La Crisálida. Acudí a los pocos días a una de las conferencias de Mati; y el tiempo fue perfecto, puesto que en una semana empecé el curso del menú básico y en ese mismo mes continué con la primera clase de septiembre del curso estacional completo de diez meses.

Los comienzos fueron muy novedosos y dediqué mucho tiempo a aprender, puesto que yo nunca me había manejado en la cocina y tuve que empezar a cocinar prácticamente desde cero. Por ejemplo, tuve que comprarme por primera vez una olla a presión porque nunca había cocinado con una.

Aunque Mati siempre dice que para hacer el cambio a la cocina macrobiótica hay que incorporar los menús progresivamente, yo lo hice demanera radical. Empecé a notar que aquellas comidas me sentaban muy bien y que estaban riquísimas, así que decidí desechar radicalmente con mi despensa y seguí por decisión propia todos los menús estrictamente. Pude hacer esto dado que vivo solo y estaba deseando de recuperar mi salud lo antes posible.

Después de diez meses con la macrobiótica, los beneficios que he experimentado y observado son muchos, y no todos ellos son fácilesde explicar. Los más evidentes para mi fueron:

– Una mejora de mi vitalidad. Las digestiones ya no me restan sino que me proporcionan fuerza, vitalidad, saciedad y bienestar. Las primeras semanas ya notaba el efecto que proporciona el arroz integral. Podríamos decir que si empecé con una vitalidad del 10%, los incrementos de los siguientes meses fueron del 20%, 30%, 40%, 60%. Actualmente me siento a un 80% de mi vitalidad y estoy segurode que alcanzaré el 100% cuando continúe un año más.

– Fuera los mocos y los resfriados. A los dos meses aproximadamente de reducir (a pocas veces al mes) el consumo de lácteos y harinas, las mucosidades de nariz y laringe se fueron. Y en consecuencia, noto cómo respiro mejor. No necesito sonarme la nariz ni siquiera por la mañana. Los lácteos y el pan han estado diariamente presentes en mi dieta desde mi infancia.

Sobre los resfriados, si bien años anteriores pasaba como mínimo 4 o 5 al año, este año he tenido solamente 2 resfriados y por motivos muy obvios de imprudencia por mi parte. En general, he pasado el invierno con el sistema defensivo como mucho más preparado.

– Fuera los kilos! A los cuatro meses perdí como 2 tallas de pantalón. Y los kilos se cayeron de zonas donde siempre he tenido acumulación de grasa y nunca he perdido de allí. Llevo 5 años practicando artes marciales, combinado con alguna dieta para adelgazar, y siempre he dado por hecho que mi constitución era así. Ahora me veo mejor que nunca, en mi peso ideal, estilizado, ágil y fuerte. Y todo esto comiendo rico rico. También tengo la piel y el pelo más brillante.

– Sensación de equilibrio. Esta parte es la más difícil de explicar sin duda. No creo que sea posible comprenderla hasta que no se experimenta. A los 4 o 5 meses llegó una sensación de serenidad que la podía percibir y me cambió incluso el carácter. Duermo y descanso mejor, me siento más seguro de mí mismo, estoy de buen humor y me encuentro en equilibrio emocional, mental y físico.

Ahora suelo decir que el cuerpo tiene 5 baterías (hidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales) que tienes que recargar cada día. Cuando lo consigues, tienes toda la maquinaria puesta a punto, preparada para rendir y conseguir hacer las cosas que te propongas.

Un saludo.
PM.
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Testimonio 6

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Raquel Olid.

(Colitis ulcerosa – diciembre 2011)

Me llamo Raquel. Desde pequeña había tenido problemas digestivos, dolor, diarreas, pero los médicos me decían que eran gases, que tenía el estómagoverticalizado, y que no había nada. me mandaban pastillas para los gases, que al principio hacían efecto pero al poco tiempo estaba igual. En la adolescencia tuve trastornos alimentarios durante bastantes años.Me puse mejor, y durante la carrera universitaria, que comía mucho fuera,empecé a empeorar. Lo achacaba a los nervios de los exámenes. Estuve muchos meses sangrando, con dolor, muchísima diarrea, hasta que me asusté y me hice las pruebas: colitis ulcerosa. El médico me dijo que hiciera vida normal, y que descartara alimentos que me sentaran mal. Lo de vida normal, teniendo en cuenta que cada vez que comía algo iba corriendo al baño o no me daba tiempo, pues loveía difícil, y lo de los alimentos, pues algunos estaban claros pero otros no. Con la medicación empecé a mejorar, pero había muchos síntomas que seguían igual y la medicina actual no solucionaba.

En cursos de mi profesión como fisioterapeuta me hablaron de ciertas cosas quepodía hacer, alimentos a eliminar y me recomendaron algunos libros. Mejorémuchísimo, pero mi alimentación era un poco sosa y bastante excluyente, ademásmi carácter estaba cambiando mucho.

Ojeando una revista de las que suelo mirar, me encanta enterarme de todo tipo de terapias, descubrí el instituto La Crisálida. No lo dudé y me apunté a algunas clases. Ya en la primera clase no sabía muy bien lo que me iba a encontrar, y me fascinó, había mucha lógica en cosas que ya sabía pero nadie me había explicado el por qué, y me sentí muy reflejada clase a clase, en todo lo que pasaba en mi interior, tanto en mi estómago como por mi cabeza.

Siempre me había gustado la cocina, pero ahora muchísimo más, porque sé que lo que como me viene muy bien, que es sano, que esta cocinado con amor y con respeto hacia mí misma. Lo único que me falta es más apoyo de mi entorno. He perdido peso, pero también por temas emocionales míos, y claro se asustan por lo que ya vivieron conmigo de jovencita. He mejorado mucho de mi enfermedad, ahora me han retirado la medicación, sólo tomo homeopatía. Mi carácter está más suave y de la boca y la vista estoy mucho mejor.

Estoy encantada desde ese primer día que entre en contacto con la macrobiótica y cada día lo estoy más. Muy agradecida a Mati y Raquel, las profes, por querer y saber comunicarnos tan bien sus conocimientos y al resto de alumnos por su amistad.

/Raquel.

olid_montero_raquel@hotmail.com

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Testimonio 5

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Fran Cantó.

(Colon irritable – noviembre 2011)

Mi nombre es Fran, tengo 30 años y soy profesor de clarinete. Estudié en Londres del 2000 al 2004 y en mi último año por esas tierras contraje una Giardiasis. Esta enfermedad consiste en el anidamiento en los intestinos de un protozoo llamadoGiardia Lamblia. Esto puede ocurrir por tomar comida tropical en mal estado. La eliminación de estos gusanitos consistió en la ingesta de un antibiótico fortísimo llamado Metronidazol, que no sólo acabó con el protozoo, sino también con mi flora intestinal. Desde entonces empecé a tener diarrea crónica.

De vuelta a España empezó mi periplo de visitas a médicos especialistas en aparato digestivo. Tras numerosas pruebas de diagnóstico (ecografías, tránsitos y, por supuesto, colonoscopias) finalmente se llegó a la conclusión de que mi problema se llama Colon Irritable. ¿Cuánta gente puede haber catalogada con la etiqueta del colon irritable con características tan diversas? Tal y como dicen los médicos, cuando existe un mal funcionamiento del colon e intestinos sin alteración orgánica de los mismos la medicina occidental concluye que hay un Colon Irritable.

De cada una de estas consultas siempre salía con mi recetario lleno de antiespasmódicos y antidiarreicos que funcionaban sólo para los dos primeras semanas, cuando no empeoraban mi estado general. Sin embargo, en una cosa sí acertaron todos los doctores: “Deberás cuidar tu alimentación y el estrés de tu vida diaria”. Lo malo es que ante mi pregunta de “¿Cómo se hace eso?”, no me sabían responder.

Durante todo este tiempo empezó mi otro periplo: la búsqueda de terapias alternativas. Desde entonces he probado homeopatía, meditación, terapia cráneo-sacral, osteopatía, psicoterapia, kinesiología, reiki, acupuntura…De todos los especialistas de dichas terapias guardo el regusto de haber aprendido mucho. En particular me fascina la trascendencia de la meditación, el reiki y la psicoterapia. Creo sinceramente que tener una mente fuerte que sepa gestionar inteligentemente las emociones es muy importante también para la salud física. Sin embargo, mis diarreas no cesaron pese al cambio de actitud mental puesto que ya existía un deterioro considerable a nivel biológico. Intenté combinar el reiki y la meditación con la búsqueda de alguna pócima mágica que acabara definitivamente con el problema, pero esto no llegaba.

Cansado de buscar y buscar llegué a la conclusión de que seguía sufriendo diarrea crónica porque no era plenamente responsable de mi vida. Había comenzado el camino de la responsabilidad a nivel mental, pero le había estado dando la espalda a algo mucho más simple: la comida. Así que decidí visitar a un par de endocrinos. Esto fue sin duda una de las experiencias más vacías y frustrantes de todo este camino, pues ambos me dijeron que el colon irritable tenía que ver con el estrés y que lo único que podían darme era una dieta tipo que incluía de todo y el sabio consejo de que eliminara de la dieta aquello que me sentara mal. A esas alturas para mí era imposible distinguir lo que me caía bien de lo que me caía mal, pues el deterioro era grande y lo mismo podía tener diarrea con una manzana asada que con una tostada con manteca y lomo.

Un día un compañero de trabajo me habló de la macrobiótica y del instituto La Crisálida en Sevilla. Así que, con el apoyo de mi mujer decidimos ir a la clase básica de cocina y una consulta con Mati Navas. Este día fue el 27 de Noviembre del 2010, hace tan solo 11 meses. A partir de aquí lo único que puedo expresar es gratitud: gratitud infinita hacia Angela, mi mujer, un apoyo constante que ha demostrado un amor incondicional por mí; y hacia Mati, que me enseñó el camino hacia la salud y que es no sólo una buenísima consultora y cocinera, sino también gran persona y compañera de viaje.

A día de hoy puedo decir que no padezco de diarrea crónica. La diarrea en mí aparece muy de tarde en tarde dentro de cuadros agudos por infecciones u otras circunstancias extraordinarias. Además normalmente ya no tengo dolor abdominal, hinchazón abdominal, mi sistema nervioso es mucho más estable ni tengo altibajos de energía tan grandes como antes. Durante estos meses he perdido mucho peso, pero ya he recuperado unos kilos como Mati predijera sin cambiar la esencia de mi alimentación. No he padecido anemia ni nada por el estilo ya que Mati se aseguraba de que nutrientes como el hierro, vitamina B12, aminoácidos…estuvieran presentes a través del pescado, legumbres, las algas, la soja fermentada y las hojas verdes. Creo que hay un momento de inflexión (en mi caso fue entre los 6 y 8 meses) en el que, habiendo tocado fondo en cuanto al peso, mi cuerpo fue pidiéndome un poco más de apertura en cuanto a variedad de alimentos. Ahora puedo decir que hago una macrobiótica abierta. ¿y qué significa una macrobiótica abierta? Es la grandeza de saber darle al cuerpo lo que necesita. Es la grandeza de poder volver a un plato de azukis con calabaza y arroz integral (por ejemplo) el día después de una comida copiosa con amigos. Es la grandeza de poder tener a raya mis diarreas a través de un orden alimenticio sin renunciar a darse un capricho de tarde en tarde. Es la grandeza de haber encontrado la salud y haber reeducado mi instinto de alimentación. Quizás esto último es lo más importante pues, aunque no estamos exentos de poder enfermar de cuando en cuando, lo más importante es encontrar esa conexión interior que permite escuchar las necesidades alimenticias reales de nuestro cuerpo.

Para concluir veo necesario subrayar que los alimentos tienen una energía que a corto, medio y largo plazo tienen consecuencias decisivas en nuestro organismo. Es posible prevenir y curar enfermedades con hábitos tan simples como la alimentación sin tener que esperar la varita mágica del médico. En muchos casos (más de los que todos pensamos) la varita la tenemos nosotros mismos.

/Fran

franclarinete@hotmail.com

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Testimonio 4

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Ana Jiménez.

(Diabetes – agosto 2011)

Ha sido un Honor.Sí sí, eso es lo que he sentido cuando Raquel me ha invitado a que cuelgue mi testimonio en el blog, es por ello que no tengo más remedio que intentar transmitiros como ha sido mi camino hasta aquí.Quiero agradecer enormemente a Mati y a Raquel esa labor inconmensurable que realizan día a día y que espero les sea recompensada como se merecen y no quiero dejarme atrás a aquella persona gracias a la cual descubrí el mundo de la Macrobiótica, ya que ella fue de esas amigas valientes que no sólo no me tachaba de “loquilla” cuando me iba a los cursos de feng shui a Madrid sino que se animó a acompañarme a alguno que otro, por ello , cuando ella descubrió el mundo de la Macrobiótica no dudó en presentármelo inmediatamente a mí . Gracias “Poupé”.

Ya de esto hace más de un año, tiempo durante el cual me estoy intentando formar lo mejor que puedo descubriendo día a día los maravillosos beneficios de vivir este tipo de vida.

Deciros que al principio todo se me hizo un mundo, pero el diagnóstico de la diabetes de mi marido me hizo decidir que no me podía rendir y, gracias a que no lo hice, sus niveles de azúcar están prácticamente normalizados por lo que nuestros temores a que pudiera llegar a quedarse ciego como le ocurrió a su padre, (q.e.p.d.), han disminuido considerablemente.

En casa nos hemos beneficiados todos de este maravilloso cambio ya que mi vida antes era súper estresante, trabajando 12 horas diarias, llegando a casa rendida y cenando “fiambre” que era lo más rápido de preparar, aun así, yo siempre pensaba, que era una lástima el tiempo que se empleaba en preparar cualquier cosa para que después en un pis-pas desapareciera de la mesa en los estómagos de todos nosotros.

Ahora, no tiene nada que ver, salgo antes de trabajar para llegar a casa y preparar una cenita en condiciones, no me importa el tiempo que emplee en ello, porque después la vamos a disfrutar el doble ya que la diferencia está en que antes comíamos y ahora nos alimentamos, y encima lo disfrutamos. Mi estrés ha disminuido considerablemente, y ya todo puede esperar, nuestra salud no , por supuesto.

Parece mentira cómo al final todo está relacionado, el feng shui me ha permitido tener nuestro entorno equilibrado con las energías canalizadas y ahora la macrobiótica me permite que nuestra alimentación también lo sea. NO PUEDO PEDIR MÁS!!!!!!!!!!!!

Por ello sólo deciros que al principio puede pareceros complicado pero que el camino es maravilloso, que poco a poco todo sale, que la nueva despensa que desecha a la anterior no hay palabras para describirla y que si en ese camino tenéis la suerte de contar con personas como Mati y Raquel no os costará lo más mínimo ya que ellas harán de ese andar un paseo entre algodones, o mejor dicho entre cereales.

DE TODO CORAZON, GRACIAS A LAS DOS.

/ANA

(dragona@funerflor.com)

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